El misógino homofóbico se hace pasar por profundo y punzante intelectual.
Y le creen.
Una conciencia retrógrada y ponzoñosa dice que es izquierdista y liberal.
Y le creen.
El cheto insolente juega al pensador crítico, impío y voraz.
Y le creen.
Un editor mercenario, estalinista y despótico, juega al científico implacable.
Y le creen.
El mercader, ese viejo parásito, se siente un benefactor de la humanidad.
Y le creen.
Un editor mercenario, estalinista y despótico, juega al científico implacable.
Y le creen.
El mercader, ese viejo parásito, se siente un benefactor de la humanidad.
Y le creen.
Así las cosas.
El tonto nunca puede oler al diablo.
Y así seguirán, las cosas.
Y vos buscando quién sabe qué, pero con honestidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario