Seguir, como si el mundo no existiera.
Seguir. Como si nada te rodeara.
Seguir, etéreo, flotante, indolente.
Seguir.
Mirar hacia adelante.
Seguir. No hay olor a muerte.
Seguir.
No huele a podrido, no hay angustia del
pobre, no hay sangre en las calles.
Seguir.
Nada duele. Nada sufre.
Seguir.
Como si estuvieras solo, como si nada
languideciera a tu lado.
Seguir.
Porque nada te rodea, porque no depende
de vos, porque nada muere, nada sufre, nada arde en las llamas del
infierno terrenal, real, infantil, adolescente, malnutrido.
Seguir,
como si no hubiera nada más para
hacer.
Seguir,
hasta que el fuego acaricie por fin tus
pies.
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