sábado, 28 de marzo de 2015
La plenitud de la propia compañía.
Una computadora. Conexión a internet.
Pasolini en compañía de Lou Reed.
O de Leonard Cohen. O de Nick Drake. O de Neil Young. O de Sam Beam.
O de Tom Petty.
La agresiva y paciente complicidad del mate.
El canto de los grillos recién levantados,
las lanzas cristalinas e imperecederas del sol haciéndole cosquillas al pasto.
La perra y su humana mirada.
El otoño, la estación soberbia.
Y Pasolini y sus cartas luteranas y la crítica de la crítica, crítica.
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