lunes, 30 de octubre de 2017

45 días

Milena cambia, casi a diario. Aprende pequeñas cosas todo el tiempo. Se concentra por espacios breves en las cosas de la vida que verdaderamente importan: los sonidos, las luces, los colores. Y todos combinados, también. Hace 45 días que lo hace. Es chiquitita, debe estar acercándose a los 4 kilos, pero está llena de energía, como un big bang pelado y cachetón.

Lo que Milena hizo sin saberlo es llenar nuestra vida de colores. No es que antes no los hubiera, no: pero se llenaron de luz y de formas. Otros son nuevos. Y bailan.

Quizás la paternidad sea eso, también: una nueva forma del color, que uno no sabía siquiera que existía.

Sigo pensando en lo que somos, nosotros, los humanos. Somos esa  fascinación primera por lo importante (sonidos, luces y colores) que anulamos al crecer porque lo que nos cuestan son, siempre, las cosas bellas.

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